Nacionalismos y el narcisismo de la diferencia menor.



Ya lo digo Albert Einstein "El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad." 

El Nacionalismo es una doctrina ideológica que considera la creación de un Estado nacional condición indispensable para realizar las aspiraciones sociales, económicas y culturales de un grupo de poder que se hace autodenominar representante de los ciudadanos. El nacionalismo se caracteriza ante todo por el sentimiento de comunidad de una nación, derivado de unos orígenes, religión, lengua e intereses antiguos y feudales.  Antes del siglo XVIII, momento de surgimiento de la idea de Estado nacional moderno, las entidades políticas estaban basadas en vínculos religiosos o dinásticos: los ciudadanos debían lealtad a la Iglesia o a la familia gobernante. Inmersos en el ámbito del clan, la tribu, el pueblo o la provincia, la población extendía en raras ocasiones sus intereses al espacio que comprendían las fronteras estatales.

En todas partes los nacionalistas transforman los hechos históricos en un relato que se autojustifica: transformar su historia en destino, de modo que el pasado les sirva para explicar sus odios.

Sigmund Freud exponía que cuanto más pequeña fuera la diferencia entre dos comunidades más grande se haría en su imaginación. A este fenómeno él lo llamó narcisismo de la diferencia menor.

Mientras la mayor parte de los ciudadanos no vincula la libertad a un territorio y no necesita separarse de ningún territorio para sentirse libre o feliz,  los acomplejados independentistas consideran que se debe separar el territorio (o anexionar un territorio), para considerarse libres, utilizando para ello a sus masas subvencionadas o cualquier justificación que les permita manipular a las masas menos dotadas neuronalmente.


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